12.04.2017

Swissonic, la respuesta suiza a los relojes de cuarzo


La década de los setenta fue una época convulsa. Ya sabéis que se llegó a temer la desaparición de la relojería mecánica, y la microelectrónica doméstica supuso toda una revolución. Aquellos prometedores años (que serían el caldo de cultivo ideal para lo que se viviría luego en los ochenta) serían testigos de series como Espacio 1999, o Galactica, que nos anticipaban un futuro en donde no existían fronteras, gracias a la disponibilidad de todo tipo de dispositivos electrónicos.

Precisamente cuando llegaba a las pequeñas pantallas Espacio 1999, a mediados de los setenta, los suizos intentaban salir a flote convirtiendo su antaño poderosísima industria relojera mecánica, en modelos con tecnología de cuarzo, en un movimiento para enfrentarse a los japoneses. Así surgió EM Microelectronic, hoy en manos del Grupo Swatch y, de su mano, la marca suiza Swissonic.




Testigo patente y muestra evidente de aquellos años era el modelo Swissonic 2000 (vendido también bajo otras marcas, como Longines), un nombre que hacía referencia a una época de ensueño, la del año 2000 que era una fecha ideal porque estaba lo suficientemente cercana para que muchos de los que vivían esos años aún lo pudieran ver y vivir en carne propia, y lo suficientemente lejana como para poder conjeturar muchos de sus adelantos, sin preocuparse demasiado en si serían o no realidad. Luego las cosas serían bien diferentes, como todos sabemos (aunque puede que en una línea de tiempo distinta a ésta todo haya cambiado realmente, quién sabe), y en lugar de ser los de cuarzo y digitales protagonistas, hemos regresado de nuevo a la Edad Media convirtiendo los mecánicos en un absurdo objeto de deseo y lujo al alcance de unos pocos.

Pero volviendo al tema, el Swissonic 2000 ofrecía "un movimiento de cuarzo totalmente electrónico" -decían ellos- con una frecuencia de 32 kHz y con fecha (solo el día de la semana, no pidamos imposibles, en la parte superior), hora y segundos.


Swissonic también presumía de poder ofrecer el primer reloj a cuarzo para mujer, un analógico cuya denominación era Swissonic 1000, así como el primer cronógrafo electrónico de muñeca del mundo, el Swissonic 100, prueba evidente de lo que se esforzaban por estar en primer línea de la tecnología. Por cierto que este Swissonic 100 tenía un movimiento con resonador de flexión (a saber qué querrían decir con eso), y una frecuencia de 300 Hz, probablemente refiriéndose al cronógrafo, porque sería raro que la frecuencia no siguiera siendo de 32 kHz (32.768 Hz) en las vibraciones del cuarzo. Sea como fuere, es una muestra palpable de la cierta fantasía, y un poco la inocencia, que despertaban todas estas cosas, de lo cual también se aprovechaban las marcas, claro, para presentarnos sus dispositivos casi como algo mágico.

Swissonic ya no existe, pero EM Microelectronic sí, y de hecho siguen innovando con sus productos, uno de sus últimas innovaciones ha sido el chip Bluettoth más pequeño y energéticamente eficiente del mundo. También son los encargados del display digital de los pocos modelos que tienen en Swatch, con todo lo cual vemos que tienen todas las herramientas y facultades para hacer, hoy en día, un digital de éxito y verdaderamente innovador. ¿Por qué no lo hacen? Swatch vende bastante como para no preocuparse, de momento, en hacerlo.





| Redacción: RevistaRelojes.blogspot.com

2 comentarios:

  1. esos pernos curvos me llaman la atención

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  2. No los había oído nunca. Que interesante. Al principio pensaba que hablaría de aquellos relojes electromecánicos que llegaron a la muñeca, pero veo que son los comienzos del cuarzo suizo. Y me sorprende todavía más que la empresa siga en activo y siga innovando.

    Lo de estar en manos de Swatch ya no me sorprende tanto. No se cómo lo logran, pero consiguen hacerse siempre con lo mejor, aunque luego no lo exploten. Desgraciadamente.

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